martes, 10 de abril de 2007

BOCALLAVE

Del 16 de marzo al 15 de abril se presenta en la sala de exposiciones "Palacio de Pimentel" de Valladolid la exposición Para abrir boca que promueve la asociación cultural Bocallave. El entorno no puede ser más hermoso la casa palacio donde nació en 1527 Felipe II.

Con el hilo conductor de la palabra bocallave se presentan obras de soportes y planteamientos muy diversos: composiciones musicales, esculturas, danza, audiovisuales, poemas, fotografías, cuentos... Me siento contentísima de haber aportado mi granito de arena con el cuento que os presentaré a continuación porque la exposición es preciosa; y no solo en el Palacio de Pimentel, también lo fue en la inauguración de diciembre en la sala de Ciguñuela, sede de la asociación. Pero sobretodo me siento contenta porque esto ha servido de punto de encuentro con gente entusiasta y llena de ideas, y con dos queridos amigos: Pablo de Castro y Agustín Calvo Galán. Los dos tienen sus proyectos propios en Para abrir boca y además han aportado belleza a mi cuento: Pablo a través de la maquetación y Agustín con la ilustración.

Se ha editado un libro-DVD de edición limitada y numerada que recoge la totalidad de las obras presentadas. Podéis descargarlo en el siguiente enlace:

http://www.xolido.com/?idarticulo=33061

Espero que éste sea uno de los muchos proyectos que organice y promueva la Asociación Bocallave. Enhorabuena. Y muchas gracias.

BOCALLAVE

El Sr. Conejo abrió la puerta de golpe y se sentó deprisa en la silla que estaba enfrente de Alicia.

- Buenas tardes, Sr. Conejo – dijo Alicia mientras le servía el té. - ¿Un poco de leche?
- Todos los días la misma pregunta – le dijo el Sr. Conejo consultando su reloj- Cuanto te gusta perder el tiempo. Ya deberías saber que no me gusta la leche pero ponme dos terrones de azúcar.
- ¿Unas galletitas? Las he hecho yo misma.
- No tengo tiempo. No tengo tiempo – replicó el Sr. Conejo mientras se levantaba de la mesa – Aunque..., pensándolo bien, me llevaré dos para el camino.

El Sr. Conejo se guardó dos galletitas en el bolsillo de su levita. Y salió de manera precipitada por la misma puerta por la que había entrado.

Alicia no pudo despedirse pero, eso, no tenía la menor importancia porque estaba segura de que al día siguiente, a la misma hora, volvería a visitarla. Por otro lado, esperaba a su segundo invitado, tan puntual como lo eran los demás.

Y, efectivamente, aquí estaba:

- Buenas tardes, Sr. Gato – dijo Alicia ayudándole a abrir la segunda de las puertas – Pase,
pase.
- Miaaauuuu – Le dio las gracias el Sr. Gato, que era ,sin lugar a dudas, muy educado.
- Leche con un poco de té, ¿verdad? – le preguntó Alicia cortésmente.
- Miau, miau.

Aquel día el Sr. Gato le enseñó a doblar las servilletas en forma de ratón. Fue muy divertido porque ninguno de los dos había visto antes ratones a cuadros blancos y rojos, con orejas de puntillas y migas de pastel en los bigotes.

- Hasta mañana, Sr. Gato, cuídese – se despidió Alicia sujetándole la puerta y diciéndole adiós con la mano.

Antes de que pudiera volver a sentarse, llamaron a la tercera puerta.

Toc-Toc golpeó con los nudillos la Sra. Margarita al mismo tiempo que introducía la llave en la cerradura y hacía girar el pestillo.

- ¡Qué día hoy, querida! Creía que el jardinero acabaría por cortar mi precioso tallo. Y luego un estúpido enamorado casi me arranca los pétalos uno a uno desgranando síes y noes.
- ¡Qué barbaridad! Menudo estrés. Tiene que estar agotada – contestó Alicia imitando el tono de voz de su madre cuando conversaba con la vecina.

La Sra. Margarita hablaba demasiado y siempre contaba las mismas cosas: que si las mariposas no son lo que eran, que si las abejas no dejaban de zumbar, que si el calor apretaba demasiado...

Pero Alicia la escuchaba dichosa, porque sabía que la siguiente visita la compensaría con creces de la chachara incansable de la Sra. Margarita.

Así era, el Príncipe Azul con su cara azul, sus manos enguantadas en guantes azules y su voz azulada, abría la cuarta puerta y se acercaba sigiloso por detrás de la Sra. Margarita.

- ¡Aaaggggg! - gritaba ella huyendo despavorida.

La Sra. Margarita pensaba que todos los Príncipes Azules están siempre enamorados. Y, claro, el enamoramiento es una de las situaciones más peligrosas para una flor.

- Buenas tardes, mi niña. – decía azuladamente el Príncipe Azul - ¿Qué has hecho hoy en la escuela? ¿Has aprendido alguna canción? ¿Alguna frase nueva en francés o en inglés? Cuando viajemos por el mundo te será muy útil saber idiomas. Y también cantar: la música es capaz de llenar el silencio mejor que las palabras.

Y, Alicia, entre suspiro y suspiro, entre risa tonta y risa tonta, se repasaba la lección. Quería ser una mujer preparada para cualquier eventualidad que le pudiera surgir en todo el vasto mundo.

Casi sin darse cuenta llegaba la hora de la cena. Siempre quedaba una puerta sin abrirse. Pero se hacía de noche y su madre era inflexible:

- Alicia, vas a coger frío si te quedas más rato en el jardín. Venga. Ya es hora de entrar en la casa – la acuciaba con los brazos en jarra.
- Pero mamá... – replicaba Alicia en vano – ¿No ves que aún queda una puerta por abrir?
- ¿Una puerta? Alicia, vas a dejar de leer esos libros tan raros que te traes de la biblioteca.

Entonces, Alicia, a medias resignada, recogía el viejo bocallave colgado de la rama del árbol y se lo guardaba en el bolso del pantalón vaquero.





2 comentarios:

Emilio dijo...

Al hilo de tu historia, me descargo el catalogo de la exposición y mira por donde me encuentro con nuestro Armando (Armando records) colaborando en la misma, su colaboración es musical y viene en la página 91 del catalogo, desde luego, el mundo es un pañuelo, no se si sabrás quien es, ya te contaré.

Juanma dijo...

Jo, Valladolid está muy lejos. Si es que hay muchas ganas de asistir a eventos de este tipo y muy poquito tiempo. :-(

Te he liado para que hagas un meme lector:

http://juanmasantiagoblog.blogspot.com/2007/04/meme-lector.html

Besos. :-***